Es el preciso instante en el cual nos encontramos con esa persona, que nuestras almas se abren, los miedos salen volando ansiosos después de un profundo letargo para dejar entrar una nueva luz, un nuevo y dulce misterio, es sólo hasta ese momento, que alguien ajeno se funde con la propia conciencia y puede plantarse justo aquí, en nuestro lugar secreto.