No hace falta ser un genio, o un sabio,  o un gran conocedor de la existencia humana para vivir el amor, sólo hace falta ser valiente para entender el sitio a donde pertenecemos, hace falta ser valiente para dejar todo y volar, apostar por lo intangible, ser dueños de nuestra esperanza, centrar nuestras espectativas en todo aquello que nos hace buenos seres humanos.

No, no hace falta ser sabio, sólo hace falta dejar a un lado el miedo.

En estas fotografías: Nat y Guillermo

Puebla de Zaragoza- México